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jueves, octubre 30

Reseña: El reino - Amanda Stevens

SIN SPOILERS DEL LIBRO ANTERIOR.


Título: El reino
Autor: Amanda Stevens
Título original: The Kingdom 
Saga: La Reina del cementerio 2/5?
Editorial: Roca Editorial
ISBN: 978-84-9918-865-2
Páginas: 350
Año de edición: 2014 
Traducción: María Angulo Fernández  
Precio: $13.000 (Chile)
Amelia se traslada hasta Asher Falls, Carolina del Sur, tras aceptar el encargo de restaurar el cementerio del pueblo, que se encuentra en un estado lamentable. La pequeña ciudad, rodeada de lagos y montañas, tiene un aura de misterio innegable, y la única manera de llegar a ella es a través de un ferri. Todo esto le viene de maravilla a Amelia quien, aunque no quiera admitirlo, está huyendo de Charleston y de lo que le sucedió con el detective del que está enamorada, Devlin, un hombre acechado por sus fantasmas. Amelia necesita volver a centrarse en su trabajo y obedecer al pie de la letra las reglas que su padre le impuso en su día para protegerse de ella misma y de su capacidad para percibir la presencia de los espíritus. Sin embargo, ni bien pone un pie en el pueblo, se da cuenta de que hay muchos que no la quieren allí, y Amelia empieza a percibir un aura de mal a su alrededor.
Gracias a PRH por el ejemplar.

[The Abandoned] 
2. El reino
3. El profeta
4. The Visitor

—La vida es demasiado corta para vivir en el pasado, Amelia. Deja que se quede con sus fantasmas.



Como podrán comprobar aquí, La restauradora, primer libro de esta trilogía/saga(?), me fascinó. Yo era técnicamente una virgen en el género, así que la historia de Amelia Grey no podría haber llegado a mis manos en mejor momento. Y como era de esperar, tras ese final que era más o menos cerrado pero que se guardaba unos temas muy intrigantes para el lector, necesitaba leer la continuación. Y apenas me encontré con El reino, noté que las cosas eran diferentes.

Desde un principio tengo que dejar algo en claro: gocé como una enana con esta lectura. Si bien no fue precisamente como me lo esperaba, hay algo por lo que Amanda Stevens se lleva mis aplausos: Esta continuación no tiene nada que envidiar de su antecesora (bueno, casi nada). La restauradora no dejó el listón para nada bajo y el que el segundo libro lo superara o estuviera a la altura, ya lo veía algo difícil. Pero la autora lo logró. Derribó mis expectativas e inseguridades de una patada y me arrastró con una fuerza abrumadora al nuevo lugar en el que se ambienta la vida de Amelia: Asher Falls.



Breve introducción: Amelia lo único que esperaba era una excusa oportunidad para escapar de Charleston (o de Devlin, mejor dicho) y empezar un nuevo proyecto a la de ya. Así que cuando le ofrecen la restauración de un cementerio lamentablemente descuidado, no se lo piensa dos veces y en un dos por tres ya está en un ferri rumbo a Asher Falls, el pueblo maldito. Asher Falls está marcado por la desgracia. Desde que una mala y ambiciosa apuesta llevara al pueblo río abajo, nada volvió a ser como antes. En vez de seguir prosperando se hunde cada vez más en la decadencia y el abandono es visiblemente notorio, a pesar de ser un pueblo habitado. Así que apenas Amelia pone un pie en el lugar, se siente acechada, intimidada y confundida. Hay algo raro allí, y no es solo por los extraños pueblerinos que dan la sensación de ocultar muchos secretos. Es algo siniestro y Amelia no sabe a qué se enfrenta. Fin de la breve introducción.

Desde el inicio me vi envuelta en una especie de telaraña irrompible. El misterio, los toques espeluznantes e incluso macabros que rodean tanto a la amalgama de nuevos personajes (porque sí, técnicamente es casi todo nuevo) como al pueblo mismo (¡inclusive a la protagonista!), desencadenaron en un ritmo de lectura trepidante y adictivo. Nuevamente la intriga puede con el lector, y Amanda Stevens se las ingenia para mantener la vara alta de la trama en todo momento y a toda hora. No se anda con rodeos y tampoco pierde el tiempo rellenando o agregando escenas superfluas ¡cosa que cualquiera agradece! También, contra todo pronostico, logró que no añorara, tanto como pensaba, la presencia de Devlin (lo que es un logro, porque el tipo me tenía amarrada con sus encantos). Es más, si a alguien le preocupa la ausencia de romance, no es tema. Hay una que otra sorpresa por allí que cubrirá el ansia de los románticos. (No digo que lo llene, pero algo es algo). ¡Y, como dato, hasta en la misma narración se nota la variación en Amelia! Si antes era pragmática... ahora está cargada se sentimiento.

Por primera vez, Angus se alejó de la ventanilla y se acomodó en el asiento del copiloto, con el morro apoyado en el cuadro de mandos. Le acaricié la cabeza y enseguida noté que se le había erizado el pelaje.
—Lo sé —murmuré—. Yo también lo siento.
Esa opresión. El peso de aquellas montañas cerniéndose sobre nosotros.

Tristemente, algo me entorpeció la estupenda lectura y fueron las últimas páginas. El que me quedara con ganas de saber más de fantasmas no es nada comparado con esto. El final me resultó apresurado, poco detallado y con toques de acción que podrían haberse potenciado más y esto conllevó a que me mantuviera indiferente. Fue un final sin mayor trascendencia a mi gusto pero... la última página me detuvo el corazón.


Definitivamente, El reino lleva todo a un nuevo nivel. Más oscuro, tétrico y frenético. Si disfrutaste con La restauradora, no te puedes perder su continuación. Eso sí, cuidado con el final,  que quizá se vaya cuesta abajo.

Puntuación: 4.5


martes, julio 1

Reseña: La restauradora - Amanda Stevens

Título: La restauradora
Autor: Amanda Stevens
Título original: The Restorer 
Saga: La Reina del cementerio 1/3
Editorial: Rocaeditorial
ISBN: 978-84-9918-848-5
Páginas: 366  
Año de edición: 2014 
Traducción: María Angulo Fernández  
Precio: $12.000 (Chile)
Amelia Gray tiene veintisiete años y desde los quince puede ver fantasmas. Heredó el don (o maldición) de su padre, y también a través de él supo las reglas que todo médium debe respetar para poder serlo y llevar una vida tranquila: no alejarse de los campos santos; ignorar la presencia de fantasmas a su alrededor, aunque quieran hacerse presentes; no relacionarse con personas a las que los espíritus acechan. Amelia se dedica a restaurar cementerios de valor histórico artístico y con ello cumple con una de las reglas que su padre le impuso en su momento también consigue llevarlas a rajatabla. Esto es, hasta que todo cambia.
Un asesinato en uno de los cementerios en los que está trabajando la pone en contacto con un detective acechado. Y hay algo que la empuja a estar cerca de él, a pesar del peligro al que casi de inmediato se ve sometida. Los fantasmas del detective empezarán a amenazarla y ella deberá elegir entre sus sentimientos y su propia seguridad.

Los muertos que merodean entre nosotros me habían aislado de los vivos. 




La restauradora no sólo tiene una portada enigmática, también posee un largo historial de opiniones positivas que motivan su lectura y yo simplemente no pude evitar caer en sus encantos. Atrapada entre el mundo de los fantasmas y el de una mujer a la que parece faltarle algo en su vida, me vi envuelta en este incansable enigma.

Breve introducción: Amelia Gray ha dedicado casi toda su vida a una tarea en especial: alejarse de los fantasmas, ignorarlos, fingir que no existen y por sobre todo, mantenerse alejada de aquellos a quienes los fantasmas acechan. Nunca le ha parecido una tarea simple, pero la rigidez de su padre, quién también tiene la misma habilidad y es su tutor en esta área, en que cumpla al pie de la letra las normas, son suficientes para que Amelia se apegue a ellas, no sólo alejándose de los fantasmas, sino que también de los vivos. Amelia, efectivamente no es una persona sociable, pero hay algo que arremete contra su apacible vida y desde el descubrimiento de un asesinato en su lugar de trabajo, no puede lograr mantenerse alejada de John Devlin y él, con sus fantasmas a su espalda, tampoco puede marcar distancias con ella... Fin de la introducción.

A mí, sinceramente, la sinopsis no logró convencerme completamente. Será porque no soy muy asidua a leer historias de fantasmas. Sin embargo, este libro me demostró que debería dejarme de tonterías y ponerme a leer más novelas del género, porque La restauradora con su encanto tétrico sin llegar a dar miedo, me mantuvo absorta en sus páginas en todo momento, y no pude despegarme hasta acabar de leer el libro. Lo que toda historia buena logra, supongo.


—Continúa un poco pirada —apuntó Ethan.
Temple alzó su copa.
—Pasarte toda tu vida pretendiendo ser algo que no eres debe de resultar agotador. Con el tiempo, los secretos mejor guardados se convierten en cargas demasiado pesadas.

La novela captura desde el primer instante, con Amelia empezando inmediatamente a narrarnos su relación con los fantasmas. A pesar de que lleve tratando mucho con ellos (desde los 9, hasta ahora, a los 27), no sabe casi nada sobre estos seres sobrenaturales, por lo que el lector, guiado por la voz de la protagonista, también está absolutamente desorientado sobre el tema y este es uno de los enigmas de la trama.
Algo que en verdad me ha gustado de la novela, ha sido Amelia, una protagonista que no es demasiado interesante a simple vista, y el mismo estilo de la narración tampoco lo es. Es directo y simple y he sentido que se complementaba muy bien con la personalidad de ella. En un principio, por supuesto, ya que conforme avanza la historia, la típica actitud de la señorita Gray hacia la vida da un giro de 180 grados, descubriendo su llama interior. Y no, no se vuelve una novela donde el sexo lo es todo cada dos por tres, pero ojo, la tensión está en el ambiente y como se da de rogar, puede incluso llegar a desesperar al lector. Otro enigma de la trama. ¡¿Se besaran en algún momento?!

Y hablando de labios... El co protagonista de la novela, el galán de la historia, el atractivo policia... y bueno, creo que se entiende la idea. El detective Devlin también es otro gran enigma de la novela (¡y es que este libro parece ser puro misterio!). El lector y la protagonista no saben prácticamente nada sobre él. Sí, está acechado por dos fantasmas, el de una pequeña y el de una mujer sublimemente atractiva (¿quiénes son estas dos chicas? Mmm), pero para Amelia no es la gran cosa ver fantasmas y sin embargo se ve irresistiblemente atraída hacia él. Hay muchas razones para sentir una necesidad imperiosa de verlo, pero hay un nuevo asunto que comienza a atraer la atención de Amelia. John Devlin puede tener muchos secretos que ocultar, incluso más de los que la protagonista va descubriendo.

—¿Alguna vez has tenido una pesadilla recurrente?
—Sí —musitó. Hizo una pausa antes de continuar—. Y después me despierto y recuerdo que es real.
Nos quedamos en silencio.
Desde que lo cumplí los nueve años, los muertos que merodean entre nosotros me habían aislado de los vivos. Aquel primer encuentro había cambiado mi vida para siempre. Al igual que mi padre, había aprendido a vivir con mi secreto, incluso a disfrutar de la soledad, pero había momentos, como el de aquellas noches, en que me preguntaba si detrás del velo también me esperaba la locura.  

Y como a Amanda Stevens no le pareció suficiente mantenerme pegada a la historia por la madrugada, comiéndome las uñas de ansiedad (hábito que no tengo pero si lo tuviese así sería) desgreñándome el cabello y carcomiéndome la mente por saber qué demonios pasará, ¡se le ocurrió agregar más interrogativas aún! El asesinato. Otra duda persistente en toda la historia. ¿Quién dejó ese cuerpo en el cementerio? ¿Por qué Amelia de repente se siente acechada? ¿Tiene ella, con sus extensos conocimientos sobre cementerios, el poder para descubrir algún mensaje oculto en las lápidas? Y más y más preguntas, todas ellas igual de interesantes y adictivas. Bueno, es obvio que se descubre quién fue el causante de tantas muertes y las razones del por qué lo hizo son muy escalofriantes pero si tengo que quejarme de algo, aquí tendría una razón. Sentí que algo faltó en la resolución de este misterio, como darle más potencia a cierto personaje, y a pesar que esta no sería la única duda que tuve con la trama, fue la única que me dejó con la sensación de que de verdad faltaba algo. Pero a mi gusto fue una pequeñez, que no entorpeció para nada la historia.

Y sí, hay más misterios pero ahora contándolos me doy cuenta de que son un verdadero dolor de cabeza ¡y spoilers! Y no me imagino a la autora llevando bien sujetas las riendas de tanto asunto. Pero por lo menos a mí, todos me robaron el aliento, excepto uno. Otra acotación para seguir alagando a La restauradora: aunque este sea el primer libro de la trilogía "La reina del cementerio", no tiene nada de introductorio, lo que agiliza todavía más el ritmo rápido de la historia. 

Y con tanto misterio, obviamente no todos se solucionan en este primer libro, sino que al contrario, quedan muchas dudas, pero por lo menos a mi parecer en este primer tomo se ha resuelto lo justo y necesario para dejar satisfecho al lector sumándole muchas ganas de continuar con el siguiente libro...

Sobre el final sólo tengo una cosa que decir: están este tipo de libros donde a pesar de que la trama es interesante, no es sino hasta el final donde todo tipo de sentimientos explotan en el lector haciéndolo quedarse con la boca abierta, y luego está mi historia con La restauradora, donde yo estuve TODO el libro con la boca abierta de asombro. E incluso la conclusión de la novela me mantuvo así. 
La restauradora se ha vuelto sin duda, una de mis mejores lecturas en lo que va del año.


Un inicio de trilogía totalmente adictivo, que logra atrapar al lector entre el mundo de los fantasmas y el de los humanos sin resultar introductorio. Con personajes muy bien estructurados, lleno de un misterio absolutamente absorbente, La restauradora deja con muchas ganas de continuar leyendo la serie. 

Puntuación: 5.0

Gracias a PRH por el ejemplar.

Dess

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