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domingo, julio 7

Forbidden - Tabitha Suzuma




Titulo: Forbidden Autor:  Tabitha Suzuma  Año: 2010 
Nº de páginas: 454 Editorial: Simon Pulse

Ella es guapa y talentosa, está en los dulces dieciséis y jamás ha besado a nadie. Él es guapo, tiene diecisiete y está al borde de un futuro brillante. Y ahora se han enamorado. Pero el único problema es… que son hermanos.Lochan, de diecisiete años, y Maya, de dieciséis, siempre se han sentido más amigos que hermanos. Juntos han tenido que hacerse cargo de sus hermanos debido a su madre alcohólica y caprichosa. Lochan y Maya han tenido que crecer rápido, y el estrés de sus vidas, y la forma en que se entienden tan completamente, también los ha acercado más de lo que estarían dos hermanos normalmente.Tan cerca, de hecho, que se han enamorado. Saben que su relación está mal y que posiblemente no puede continuar. Y aun así, no pueden detener lo que se siente tan increíblemente correcto.
(Sin Spoilers)



Absolutamente desgarrador. Es la mejor frase que para mi puede describir este maravilloso y apasionado libro.
Antes de comenzar a leerlo, por más de las muy buenas reseñas que encontraba por los blogs, no podía decidirme si navegar por la historia de Lochan y Maya funcionaría para mi, pues no sabía si sería capaz de poder alejar los prejuicios y las murallas sociales con el fin de aceptar un pequeño detalle del libro: Nuestros protagonistas están enamorados… pero ellos son hermanos.

Hasta que un día, aburrida y sin nada que hacer, me decidí y pensé ¿qué puedo perder? Ahora que ya he terminado esta maravillosa historia, con ese tan pero tan profundo y doloroso final,  puedo asegurar que no me arrepiento de mi lectura, para nada, pero  sigo dándole vueltas a esa pregunta ¿qué puedo perder? ¿Qué perdí? ¿Qué gané? Y es que con historias como estas, que llegan directamente a tu alma, que es imposible responder a estos cuestionamientos con un nada, por lo menos así lo es  para mí.

¿Lo que perdí? Creo que la respuesta que más sincera a eso me parece sería que  perdí algunos de los prejuicios que generalmente tenemos todos, ya sea consciente o inconscientemente. El dolor, la alegría en miserables momentos, y la constante tristeza que sentí tras avanzar cada página me parecen suficientes argumentos para respaldar mi punto: ¿Cómo no compadecerse de Lochan y Maya? Y me refiero a toda su historia, no solo el amor que hubo entre ellos, sino todo: la familia, el colegio, su miserable y preocupante situación social. La realidad humana es mucho más compleja que unas reglas que intentan contenernos a todos. Y es que al comprender eso, particularmente en este asunto, pude disfrutar de la historia completamente, ya que sin deshacernos de la mentalidad de lo "horrible" que es el amor entre hermanos, simplemente no se logra apreciar lo fabuloso que es el libro.

—Podemos amarnos—. Trago fuerte para calmar la constricción de mi garganta. —No hay leyes ni límites en los sentimientos, Maya. Podemos amarnos tan profundamente como queramos. Nadie, Maya, nadie podrá quitarnos eso, nunca.
¿Por qué, entonces… por qué es tan diferente con Lochan? Pero la repuesta es muy simple: porque Lochan nunca se ha sentido como mi mayor y mandón hermano. Él y yo siempre hemos sido iguales. Hemos sido mejores amigos desde pequeños. Compartimos un lazo más estrecho que la amistad toda nuestra vida.



¿Lo que gané? Vaya, mejor dicho ¿qué  no gané con este libro?  Adquirí de todo, una buena historia que leer, que me hacía sentir cada partícula de los sentimientos de los personajes, una nueva perspectiva sobre las relaciones humanas,  pero por sobre todo,  lo que más aprecio, fue presenciar la realidad de la familia Whitely, compartir el dolor y la frustración de cada niño, de cada adolescente que se vio obligado a convertirse en adulto, y de la rabia e impotencia que sienten por no poder tener otra realidad y disfrutar de los errores comunes por los que cualquier adolescente debería pasar.  Cada personaje aportada su granito de arena a la realidad y aunque todos tuviesen actitudes diferentes, en el interior, a lo largo de la historia, no es difícil comprender que se parecen mucho más que lo que se ve a simple vista. Como dice aquella frase:las situaciones que vivimos, y como las vivimos, nos hacen ser quienes somos.

No hay mejor manera de corroborar eso, que con esta historia, que es narrada en primera persona desde la perspectiva de los dos protagonistas: Maya y Lochan.
Que a pesar de ser muy maduros, no faltarán esos momentos donde lo único que se anhela es golpearlos y hacerlos reaccionar, ya que ponen todo de sí al cuidar de sus tres hermanos menores  en pleno desarrollo, pero con respecto a su madre, una alcohólica que los tiene abandonados y que a lo  largo de la historia se vuelve más estúpid*, prefieren mantenerse callados, por el respeto a su supuesta ‘madre’, que para mí, de madre no tiene nada. Quizá sea mi pensamiento idealista e igualitario lo que me hace verlo así, y no todos piensen igual, pero sentía tanta rabia al ver como el respeto que supuestamente debían tenerle a alguien que ni siquiera es digno de merecerlo, no les permitía soltar todo lo que pensaban y sentían,  y sí, permitirse llorar y hacer un berrinche, por todo lo que obligados, tienen que contener dentro de sí.
Sin embargo, a lo largo de la historia si se logra ver un pequeño cambio en la actitud que tienen hacia Lily, su madre, y por lo menos Lochan, es el que más actúa. Y el que más resentimiento recibe de su madre, después de todo, ella considera que quedar embarazada de él arruinó su vida.
Entre los personajes que logramos conocer más que por la superficie, obviamente, son los tres hermanos pequeños:
Willa  y Tiffin son los más pequeños, y a pesar de tu corta edad, ya aprendieron a lidiar con la dura vida que les ha tocado, en especial Willa, que es la que más ignorada se siente. La que siempre pierde contra sus hermanos.
Y también está Kit, el hermano adolescente, lleno de rabia y enojo hacia sí mismo y hacia su hermano mayor, Lochan, con el cual cuya relación siempre pende de un hilo, y los problemas entre ellos a lo largo de la historia te hacen desear sacudir por los hombros a Kit y hacerle ver la realidad, de lograr que todo el dolor desaparezca. Pero no todo entre ellos es tan malo, con el paso del tiempo, se logra recuperar al pequeño niño que se ve atrapado en la misma trampa que sus hermanos mayores. Y por lo menos para mí, es con Kit con el que mi corazón se desgarró hasta mantenerme aun todavía sintiendo ese dolor en el pecho.

El niño todavía está ahí, pero sepultado bajo una dureza desconocida: el cambio alrededor de los ojos, la línea desafiante de su mandíbula, la dura risa sin alegría, le han dado un filo extraño e irregular. Sin embargo, durante breves instantes reales como estos, cuando sólo se está divirtiendo, la máscara se desliza un poco y veo a mi hermano pequeño otra vez.
 Kit baja su mochila y lo veo vacilar, indeciso entre expresar el usual desprecio por su familia y el deseo de sólo ser un niño de nuevo.
Más que nada sin embargo, quiero decirle que yo sé que no tuvo intención en que esto sucediese, que entiendo que simplemente respondió al daño, la cólera y la profunda decepción. Quiero que sepa que lo perdono, que nada de esto es su culpa, que lo amo, que siempre lo haré, a pesar de todo…

Y para finalizar, están Lochan y Maya, personajes tan realistas y destrozados que se parecen en casi todos los ámbitos. Sin embargo, no quiero introducirlos a la relación entre ambos, ya que sentirla por uno mismo es preferible, para comprender y vivir de ellos y con ellos.
¿Quién podría inventar una historia así? ¿Quién sería capaz de escribir sobre algo como esto tan claramente, a menos que hubiera experimentado tanto dolor, tanta desesperación, tal enajenamiento por sí mismo…?
 Y yo no estoy mucho mejor. Puede que parezca confiada y habladora, pero paso la mayor parte de mi tiempo riéndome de chistes que no me parecen graciosos, diciendo cosas que realmente no quiero decir. Porque al fin y al cabo eso es lo que todos estamos tratando de hacer: encajar, de una u otra manera, tratando desesperadamente de fingir que todos somos iguales.
 “¿En qué punto decides que suficiente es suficiente? Sólo hay una respuesta realmente. Nunca.”

En conclusión, Forbidden es una historia que te hará sentir el dolor, la desesperación, la ansiedad y la tristeza como nunca, y para disfrutarla en plenitud, es necesario ser capaz de dejar de lado las barreras sociales y aceptar el lamentable final que mantendrá tu corazón con un deje de tristeza y profundo dolor. 






Tabitha Suzuma (London, 1975), De madre Inglesa y padre japonés, la mayor de cinco hermanos. Ella fue a el Liceo Francés, odiaba la escuela, se negaba a estudiar y se sentaba en la parte posterior de la clase a escribir historias. Cuando tenía catorce años dejó de ir a la escuela - tanto para "el alivio de sus maestros y la angustia de sus padres” . Su primera novela, “A Note of Madness”.
Ella se dedicó a escribir tres novelas más para adolescentes.
Su última novela, “Forbidden”, es una historia de amor incestuosa entre hermano y hermana. 


Hola!! ¿qué tal? si habéis llegado hasta acá sin babear en el teclado por quedarse dormidos leyendo mi reseña ¡pues muchísimas gracias! y sino, pues también! la intención es lo que cuenta ¿no? Creo que esta reseña es muy diferente a las que usualmente hay en los blogs pero cuando empecé a escribir simplemente dejé salir lo que sentí por este libro, hasta seguramente olvidé que me encontraba escribiendo una reseña (mi primera reseña *-*) En fin, ¿qué os ha parecido la reseña? ¿Han leído el libro? ¿Les ha gustado? ¿o creen que deberían internarme en un hospital psiquiátrico? haha, en fin, espero que les haya gustado ¡Y no olvidéis comentar! 






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