A punto de comenzar primero de secundaria, Percy Jackson no espera emociones fuertes, sino más bien un aburrimiento soporífero. Pero cuando en la nueva escuela se presenta una vieja amiga, seguida de un par de animadoras diabólicas, los acontecimientos se precipitan y todo empieza a ir de mal en peor. Cronos, el malvado señor de los titanes, amenaza con destruir el Campamento Mestizo, donde se refugian los jóvenes semidioses.Para evitarlo, Percy y sus amigos deben emprender una arriesgada búsqueda a través del laberinto, un mundo subterráneo plagado de trampas peligrosas, monstruos furiosos y criaturas perversas, concebido para acabar con quienes se atrevan a profanarlo.
Puntuación: 4.5
Los mestizos han dedicado mucho tiempo a prepararse para la batalla decisiva contra los titanes, aunque saben que sus posibilidades de obtener la victoria son mínimas. El ejército de Cronos es ahora más formidable que nunca y, con cada dios y cada mestizo que logra reclutar, aumentan los poderes del maligno titán. Tras fracasar en un primer intento de detener en alta mar las arrolladoras huestes de Cronos, Percy Jackson y los olímpicos se esfuerzan por mantener a raya la furia desatada del monstruo Tifón. Y cuando Cronos ordena el avance definitivo hacia Nueva York, donde el monte Olimpo, en lo alto del Empire State, se encuentra prácticamente indefenso, pararle los pies al implacable Señor del Tiempo dependerá exclusivamente de Percy y su pequeño ejército de jóvenes semidioses. En esta entrega final de la serie, la profecía largamente anunciada en torno al decimosexto cumpleaños de Percy se hace por fin realidad. Y mientras en las calles de Manhattan se libra una despiadada batalla por la civilización occidental, Percy abriga la terrible sospecha de estar luchando contra su propio destino.
Puntuación: 5.0
Contemplé el valle, tratando de recordar cómo era el Campamento Mestizo la primera vez que lo vi. Tenía la sensación de que había pasado un billón de años. O más.
Pero, Nico no lo es todo. Definitivamente no. ¿Cómo puedo hablar seriamente sobre estos dos libros, que me han hecho fangirlear, llorar, reír, sufrir? Creo que la mayoría de ustedes habrá vivido esa sensación de finalizar una saga que se vuelve mucho más que eso. Es como si los personajes se volvieran parte de tu familia, se volvieran amigos con los que convives y pasas aventuras y momentos inolvidables. Y de repente, de una página a otra, ya te estás despidiendo de ellos (sí, está la otra saga de Rick pero son cosas distintas). No puedo hacer estas reseñas con objetividad ni con calma ni seriedad. Lo amé todo, desde el pelo hasta los pies... Rick se lució con estos libros y a pesar de que La batalla del laberinto me gustó un poquitín menos que El último héroe del Olimpo, por razones que ya explicaré más adelante, ambos libros no podrían haber estado mejor.
—Mi madre comprendía lo que es una familia —decía—. Por eso no quería separarse de nosotros. No puedes abandonar a tu familia porque te hayan hecho algo horrible. Tú también les has hecho cosas terribles a ellos.
—¡Eres una paria y un marginado como yo! —gritaba Nico—. Deja ya de lado tu cólera y haz algo últil por una vez. ¡Sólo así te respetarán!
Lo tienen todo es la medida exacta. Dosis de aventura, de intriga, de amistad, compañerismo y camaradería, de batallas y sufrimiento, obviamente muertes y una carga de emoción que tras cuatro libros, explota totalmente en el quinto. Personajes que se meten en tu piel y te han sentir como si todo fuera real, como si sus vidas de verdad estuvieran en peligro y de un segundo a otro pudiesen desaparecer. Annabeth, Grover, Nico, Zoe, Quirón, Luke y cada otro personaje, se lucieron en su papel. Aportan con sus personalidades y actitudes todo lo que necesitaba esta saga para ser genial pero es Percy Jackson, protagonista principal, quién, desde mi punto de vista, es la gran roca que sostiene todo lo que está arriba.
Percy Jackson se ha vuelto uno de mis personajes favoritos de todos los tiempos y literalmente me dan ganas de llorar de la emoción cada vez que leo, veo o escucho algo sobre él. Es un héroe hecho y derecho y jamás, jamás me ha decepcionado. Quizá sea su sentido del humor, como, cada vez que marca presencia, dice alguna estupidez y te roba una sonrisa e incluso carcajadas y te dan unas ganas incontrolables de sacarlo del libro y abrazarlo fuertemente (no soy la única loca que siente eso, ¿cierto?) o su nobleza, como antepone siempre a la gente que ama y es tan bueno y valiente y fuerte y con una determinación inflexible y ay ¿Se entiende lo mucho que lo adoro? Hasta podría considerar confeccionarle un altar.. Y con casi todos los otros personajes de esta saga siento algo parecido, pero es con Percy Jackson, hijo de Poseidón, con quien sale todo mi lado acaramelado y fangirl a la décima potencia.



















